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Nuestra Señora de Moratalaz: geografía espiritual

El templo es un oasis en medio de un barrio de explosión demográfica de mayoritaria procedencia castellana y extremeña

Exterior de la parroquia de Nuestra Señora de Moratalaz
Exterior de la parroquia de Nuestra Señora de Moratalaz – ISABEL PERMUY 

«¡Vamos hacer buenas migas!», reza un cartel a la entrada del templo. Y es verdad. Las hicieron el pasado domingo para dar el pistoletazo de salida a la celebración del cincuenta aniversario de la consagración del templo de la parroquia de Nuestra Señora de Moratalaz, calle de Entre Arroyos, 19, un oasis en medio de un barrio de explosión demográfica de mayoritaria procedencia castellana y extremeña. Cincuenta años de una parroquia que ha sido el centro de la historia de una geografía humana, social y espiritual. Tal y como relata el activo y siempre acogedor párroco de esta iglesia, José Antonio Belmonte (de esa generación magnífica de curas jóvenes de Madrid), las primeras iniciativas sociales, una vez que la constructora levantara las casas, se hicieron en la parroquia y desde la parroquia: el primer colegio, el primer cine, el primer dispensario, el primer centro social y cultural. Y ahí está ahora en la brecha. Porque si la Iglesia es una hospital de campaña, la parroquia de Moratalaz, incluso en su arquitectura, es una tienda de campaña. Por aquello de que «el Verbo se hizo Hombre y plantó su tienda de campaña entre nosotros».

El 4 de junio de 1967, el arzobispo de Madrid, don Casimiro Morcillo, consagraba el templo. Por aquel entonces era párroco don Ramón Lledó, promotor del colegio, hoy de la parroquia, Nuestra Señora de Moratalaz. El arquitecto del original templo, muy metido en la teología litúrgica postconciliar inmediata, fue José Antonio Domínguez Salazar, también factor del complejo parroquial, de la Residencia de Seminaristas y de la Guardería infantil. Porque, en aquella época, los seminaristas vivían en pisos anejos a parroquias. Hoy, la parroquia está atenida por los sacerdotes Jesús Zoyo y Miguel Juan Forcada, que se encargan junto con el párroco de la animación pastoral de una comunidad muy viva.

Interior de la parroquia de Nuestra Señora de Moratalaz
Interior de la parroquia de Nuestra Señora de Moratalaz– ISABEL PERMUY


En la lista de grupos y actividades nos topamos con a la oración Shekiná, «resplandor de la gloria y de la presencia de Dios», los jueves a eso de las 20,00 horas; el Oratorio para niños, una nueva pedagogía de educación en la fe y en la oración basada en el lenguaje de los símbolos; los Grupos de Matrimonios, GP1 y Caná; la asociación socio-cultural; el grupo de Vida Ascendente, el de lectura creyente del Evangelio, y una novedad que forma parte de la inquietud de los jóvenes sacerdotes: el Grupo-Franco Español «Erasmus&Praise», por eso de que el párroco es un amante de todo lo francés y está empeñado en establecer lazos de comunión entre los erasmus franceses con la ayuda de la realidad eclesial «Camino nuevo». También en locales parroquiales se desarrolla el Cefor, Centro de Formación de la Vicaría III.

La vida tiene su sinfonía propia, de ahí que la parroquia cuenta con un coral y tres coros, uno extremeño, uno castellano y un coro Gospel. En el capítulo de la caridad, además de la acogida y de la atención a cincuenta familias de la parroquia, cuentan con Cerecu y Gaya, que aquí, por cierto, son especialistas en nombres y siglas: Centro Recreativo y Cultural, dedicado entre otros menesteres a la educación de adultos; y Gaya, grupo de acogida y ayuda al estudio e inserción social para niños y jóvenes en riesgo de exclusión, que cuenta, además, con un huerto parroquial que es un vergel.

Y, como las parroquias no son solo parroquias, nos topamos en medio de esta pequeña ciudad de Dios y de los hombres con la sede de la delegación diocesana del Movimiento Scout Católico del todo Madrid, que tiene al párroco como consiliario diocesano. Los Scouts Católicos de Madrid cuentan con 37 grupos adscritos a parroquias o colegios y unos tres mil niños y jóvenes organizados por ramas. Es el movimiento de pastoral juvenil más mayoritario, no solo en la capital sino en toda España, 28.000 socios. La sede de la delegación y el albergue juvenil House Scout Madrid, una iniciativa de estancia para jóvenes en un Madrid bien comunicado, con alta calificación en los «rankings» y con modernas salas de reuniones y de trabajo que facilitan los servicios básicos y la asistencia de grupos. La parroquia, y la Iglesia, de verdad, tienda y hospital de campaña.

Fuente: abc