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JAVIERADA 19

LAS JAVIERADAS

Las Javieradas son peregrinaciones al Castillo de Javier, en Navarra, que nos ofrece la Delegación de Misiones de la Diócesis de Pamplona-Tudela en el tiempo de Cuaresma para renovar nuestra fe y participar en las singulares gracias que Dios regala a cuantos imploran la intercesión del gran misionero navarro San Francisco Javier durante los días de la, así llamada, “Novena de la Gracia”.

QUÉ ES

Peregrinación penitencial durante la Novena de la Gracia de San Francisco Javier al Castillo que fue su hogar y que le dio nombre y donde se conserva el Cristo cuya sonrisa nos recuerda la partida de este gran misionero hacia el Cielo. Es ocasión de preparar el corazón a una verdadera conversión, y a un envío misionero.

LEMA:

Confiaré y no temeré

DESTINATARIOS:

Jóvenes (16-35 años)

FECHAS:

15-17 de marzo

HORARIO

Viernes 15 de marzo
• 16.30 Cargar los Buses
• 17.00 Bendición del Peregrino en Parroquia San Juan de la Cruz
• 17.30 Salida en Buses
Cena por el camino
Llegada y alojamiento

Sábado 16 de marzo
• 08.30 Desayuno
• 09.00 Salida hacia SOS del Rey Católico
• 09.30 Laudes en SOS del Rey Católico
Vista a SOS del Rey Católico
• 10.30 Comienzo de la Peregrinación
Después del descanso Vía Crucis o rezo del Rosario por grupo de origen
Llegada a la explanada del Castillo
• 15.00 Comida
• 17.00 Eucaristía en la explanada del Castillo de Javier
(presidida por el Arzobispo de Pamplona)
Tiempo libre (duchas, descanso…)
• 20.30 Cena
• 22.00 Vigilia de oración en el Auditorio de Javier
Alojamiento
Silencio

Domingo 17 de marzo
• 06.30 Desayuno
• 07.00 Carga de buses
• 07.30 Salida hacia Burgo de Osma
• 11.15 Catequesis
• Eucaristía en la Catedral de Burgo de Osma (hora por determinar)
• 14.30 Comida
Comida en el camino
Llegada a Madrid

PLAZO DE INSCRIPCIÓN:

Hasta el 5 de marzo

COSTE:

A1: 55€ (suelo)

EL CASTILLO DEL PATRONO DE LAS MISIONES

El Castillo al que peregrinamos lo vio nacer a él, y como a él, también a muchos otros jóvenes que han “renacido” en estas tierras a una vocación a la misión. El Cristo que se encuentra dentro de sus muros, el “Cristo de Javier” sigue dejando una impactante huella en quienes lo contemplan: sonríe plácidamente. Y de hecho dicen que comenzó a sonreir en el mismo momento en el que San Francisco Javier murió, a miles de kilómetros, en la Isla de Sincián (Shangchuan), a las puertas de China. Esta es, por tanto, una peregrinación misionera. En el camino es el propio Patrono de las Misiones, San Francisco Javier, quien intercede por nosotros y, sin duda, comparte con nosotros su carisma misionero. Quien viene al Castillo se va encendido del fuego que impulsó a quien en él rezó a llevar el Evangelio hasta los confines de la tierra.

EN LOS DÍAS DE LA CUARESMA

Como toda peregrinación, es exigente. Nuestro alojamiento y manutención son sencillos. Las inclemencias del tiempo y los imprevistos prueban nuestra paciencia, nuestra capacidad de aguante, el tenor de nuestra conversión a Cristo. Es por eso que nos ayuda tanto peregrinar a Javier siempre en Cuaresma. Porque es el tiempo más apropiado para salir de nuestra seguridad, quitarlos las máscaras del consumismo y del confort, y aspirar a una nueva y más auténtica conversión. Nos convertimos no sólo de nuestras faltas o de nuestros pecados; nos convertimos a Él, al Señor, a su Evangelio. Con la ayuda de San Francisco Javier, nuestros corazones se convierten al Señor de su Castillo, al Señor de su vida, al Amor de su alma, al Secreto de su ardor misionero. El Evangelio que el gran misionero jesuita anunció tiene un rostro: el del Cristo de Javier.

LA NOVENA DE LA GRACIA

Durante los nueve días antes de su canonización (del 4 al 12 de marzo) han ocurrido muchísimos milagros y los peregrinos que invocan su intercesión en estos días de gracia no quedan jamás defraudados. Así lo atestigua la mismísima Santa Teresita del Niño Jesús: He pedido la gracia de hacer el bien después de mi muerte, y ahora estoy segura de haberlo conseguido, porque por medio de esta Novena se obtiene todo aquello que se desea.

LA ORACIÓN DE LA NOVENA

¡Apóstol amabilísimo y lleno de caridad, San Francisco Javier!
Adoro junto contigo y con la mayor reverencia a la Divina Majestad y con gozo le agradezco los extraordinarios dones y gracias que te concedió durante tu vida y por la gloria de que gozas ya en el Cielo.
Y a ti te suplico que me obtengas con tu poderosa intercesión la gracia de cooperar a la salvación de todos los hombres; y para mí, en particular, la de vivir y morir santamente.
Te ruego, además, que me consigas la gracia especial que deseo alcanzar en esta Novena (Petición).
Pero, si lo que pido no ha de ser para mayor gloria de Dios y mayor bien de mi alma, alcánzame tú lo que para eso sea más conveniente. Amén.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria).